Una regulación internacional abre nuevas oportunidades productivas para el proyecto REDD+ Cuenca Alto Baudó

Colorantes naturales · Mercados internacionales

Imagen de referencia. Achiote, cúrcuma y jagua.

Una regulación internacional abre nuevas oportunidades productivas para el proyecto REDD+ Cuenca Alto Baudó

La transición hacia colorantes naturales en Estados Unidos abre nuevas posibilidades para conectar la biodiversidad del Chocó con la demanda internacional, fortalecer las economías comunitarias y proyectar el potencial productivo del territorio hacia la bioeconomía global.

En enero de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) revocó la autorización del colorante Rojo No. 3 para alimentos y medicamentos ingeridos, estableciendo como fecha límite para la reformulación el 15 de enero de 2027. Posteriormente, el 22 de abril de 2025, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y la FDA anunciaron una estrategia para retirar progresivamente seis colorantes sintéticos derivados del petróleo, con objetivos fijados para finales de 2026 y 2027.

Estos cambios regulatorios abren nuevas perspectivas para territorios biodiversos como el departamento del Chocó. Para el proyecto REDD+ Cuenca Alto Baudó, representan una oportunidad para explorar alternativas productivas que articulen la conservación de los bosques con la demanda internacional de ingredientes naturales, generando posibilidades de desarrollo económico para las comunidades afrocolombianas e indígenas vinculadas al territorio.

La biodiversidad del territorio: una oportunidad para nuevos mercados

Entre las especies con potencial para responder a esta demanda se encuentran el achiote (Bixa orellana), la jagua (Genipa americana) y la cúrcuma (Curcuma longa).

El achiote aporta bixina y norbixina, pigmentos utilizados para obtener tonalidades amarillas, anaranjadas y rojas. En la variedad nativa chocoana, la concentración de bixina en la semilla oscila entre el 3,5 % y el 4,53 %, un nivel superior al rango reportado para el achiote estándar de Cuzco, Perú, situado entre el 2,3 % y el 3,2 %.

Por su parte, la jagua permite obtener un pigmento azul natural a partir del genipino presente en sus frutos verdes. La cúrcuma complementa este potencial gracias a su ciclo vegetativo de siete a nueve meses y su adaptación favorable a los sistemas agroforestales. Su transformación también permite obtener harina deshidratada y aceites esenciales, con posibilidades de aprovechamiento en las industrias alimentaria y medicinal.

Estas características, sumadas a los antecedentes regulatorios favorables de las tres especies para determinados usos internacionales, permiten identificar oportunidades para explorar nuevas cadenas de valor.

Los viveros como punto de partida

El proyecto REDD+ Cuenca Alto Baudó cuenta con 12 viveros de especies nativas certificados por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Esta capacidad instalada fortalece el trabajo de propagación vegetal y abre posibilidades para continuar diversificando las alternativas productivas del territorio.

A partir de esta infraestructura, la oportunidad consiste en articular dos fuentes de valor complementarias: los ingresos asociados a la venta de créditos de carbono, que pueden contribuir a financiar la conservación de los bosques, y el desarrollo de cadenas productivas de colorantes naturales, con potencial para generar ingresos adicionales para las comunidades.

Esta integración abre posibilidades para impulsar infraestructura de transformación, establecer alianzas productivas y conectar el territorio con mercados internacionales que avanzan hacia el uso de ingredientes naturales.

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